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El Bambú Japones - Reflexión de Crecimiento personal de Álex Rovira Celma

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Nos complace compartir una reflexión que encapsula la esencia del crecimiento personal a través de la metáfora del Bambú japonés, escrita por Alex Rovira Celma. En su obra, Rovira nos revela cómo el desarrollo de este extraordinario vegetal es un espejo del progreso humano y un recordatorio de la paciencia necesaria en el proceso de florecimiento de nuestras capacidades.

Como la semilla del bambú, el potencial dentro de cada uno de nosotros puede permanecer latente, esperando pacientemente bajo la superficie. Este relato es un testimonio del valor de la persistencia y la fe en nuestro propio sistema de raíces, en nuestras habilidades y en el proceso de nuestro desarrollo personal.

Te invitamos a leer este conmovedor artículo y reflexionar sobre tu propio crecimiento.

¿Has plantado tu semilla? ¿Estás nutriéndola con las experiencias y el conocimiento necesario?

Lee la historia completa del Bambú japonés aquí y descubre cómo tu paciencia y tu trabajo constante eventualmente se manifestarán en algo tan magnífico como inesperado.


No hay que ser agricultor para saber que una buena cosecha requiere de una buena semilla, buen abono y riego constante.
También es obvio que quien cultiva la tierra no se para impaciente frente a la semilla sembrada, apurándola con el riesgo de echarla a perder, gritándole con todas sus fuerzas: "¡Crece de una vez, maldita seas!"

Hay algo muy curioso que sucede con el bambú japonés y que lo transforma en no apto para impacientes. Siembras la semilla, la abonas y te ocupas de regarla constantemente.
Durante los primeros meses no sucede nada apreciable.
En realidad, no sucede nada apreciable con la semilla durante los primeros siete años, a tal punto, que un cultivador inexperto estaría convencido de haber comprado semillas infértiles.

Sin embargo, durante el séptimo año, en un período de sólo seis semanas, la planta de bambú crece ¡más de 30 metros!

¿Tardó sólo seis semanas en crecer?
No, la verdad es que se tomó siete años y seis semanas en desarrollarse. Durante los primeros siete años de aparente inactividad, este bambú estaba generando un complejo sistema de raíces que le permitirían sostener el crecimiento que iba a tener después de siete años.

"En la vida cotidiana, muchas veces queremos encontrar soluciones rápidas, triunfos apresurados, sin entender que el éxito es simplemente resultado del crecimiento interno y que éste requiere tiempo. Quizás por la misma impaciencia, muchos de aquellos que aspiran a resultados a corto plazo, abandonan súbitamente justo cuando estaban a punto de conquistar la meta".

¿Estás preparado para darle el tiempo que requiere para romper la superficie y ascender hacia tu máximo potencial? 

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